En qué consiste la tecnología plasma
En los últimos años, los televisores de plasma han ido ganando cuota de mercado de los televisores. Los viejos televisores de tubos de rayos catódicos, los clásicos televisores de siempre, han sido relegados mayormente por las nuevas tecnologías como los televisores de plasma o los televisores de LCD. Estos tipos de televisores se reconocen fácilmente porque a diferencia de los viejos televisores, son muy delgados y de pantalla plana. A diferencia de lo que muchas personas piensan, los televisores de plasma y los televisores LCD no son lo mismo. Se trata de dos tecnologías distintas que se usan para hacer televisores. Aunque ambos pueden resultar muy similares a simple vista, presentan grandes diferencias, tanto en su funcionamiento como en sus prestaciones y características.
Pero, ¿qué es entonces una pantalla de plasma?
La tecnología de un televisor con pantalla de plasma se basa en la presencia de cientos de celdas diminutas colocadas estratégicamente entre dos paneles de cristal, uno anterior y otro posterior. Estas celdas contienen en su interior la mezcla de dos gases nobles como el neón y el xenón. Al recibir la corriente eléctrica, esta mezcla se convierte en plasma (se llama plasma en física a un estado propio de la materia), emitiendo la luz que permite producir las imágenes que vemos en el televisor.
Sin embargo, y aunque pudiera parecer lo contrario, la tecnología de pantallas de plasma no es actual, sino que se remonta al año 1964, en la Universidad de Illinois, y viene de la colaboración entre un par de profesores y un alumno. Esta invención, que empezó a utilizarse en algunos aparatos electrónicos que llamaban ordenadores a principio de los 70, se dejó aparcada debido a su mayor coste en comparación a las pantallas CRT, que eran las pantallas que se montaban en los televisores de tubo.
Las principales características de las pantallas de plasma es que estas pantallas son realmente brillantes, tienen una amplia gama de colores y permiten la fabricación en grandes tamaños. Además, ofrece la conveniencia de que el negro que se genera en una pantalla de plasma contiene una luminancia que es mucho mayor.
El grosor total de una pantalla de plasma, si se incluyen los dos paneles de cristal que separan las celdas con los gases, es de apenas 10 cm, por lo que estos televisores pueden colocarse en cualquier lugar, y son de televisores muy estrechos y muy estéticos, si los comparamos a las televisiones de toda la vida.
