Cómo elegir el tamaño de la televisión de plasma

La primera tentación que podemos tener a la hora de comprar una televisión de plasma es la de decantarnos por aquellas que tienen la pantalla más grande, es decir, las que ofrecen un mayor plano de visión, medido como siempre como la distancia que existe entre la esquina superior derecha de la pantalla y la esquina inferior izquierda de la misma y medida en pulgadas.

Los televisores de plasma empiezan desde las 14 pulgadas (14”) y pueden llegar hasta las 65 pulgadas (65”), por lo que se abre un amplísimo abanico de posibilidades para el comprador final que debe decidirse entre unas u otras, en función de sus necesidades reales y de las características físicas del lugar en el que va a colocar la televisión de plasma.

La primera restricción a la que debe enfrentarse un comprador es el precio. Como es evidente, cuanto más grande es la pantalla de plasma mayor será su precio, y, por tanto, más cara será su adquisición. Por lo tanto, en primer lugar se debe de valorar qué cantidad de dinero se puede destinar a la compra de una televisión de plasma.

La segunda restricción y más importante, porque muchas veces se olvida, es el tamaño de la habitación en la que se va a colocar el televisor y la distancia de visionado. Si la pantalla es demasiado grande en relación a la distancia desde la que se va a ver, la calidad de la imagen percibida se resentirá notablemente, y, de la misma forma, si la pantalla es demasiado pequeña en relación a esa distancia, las imágenes no se percibirán con la suficiente nitidez.

Por lo tanto, es conveniente que antes de acudir a comprar un televisor de plasma, calcules la distancia aproximada desde la que la vas a ver la televisión y decidas cuál es el tamaño más adecuado para esa distancia. Basta con que te sitúes a una distancia similar en la tienda y así podrá hacerte una idea real de la calidad de la imagen que vas a percibir a esa distancia.