La TV de Plasma

Hoy en día, es prácticamente imposible no conocer la existencia de los televisores de plasma, ya que éstos se encuentran en todas las tiendas de electrónica y de televisores, habiendo desbancado, claramente, a los televisores de tubos de rayos catódicos. Por lo tanto, todo el mundo conoce el aspecto físico de una televisión de plasma. Aunque muchas veces se los confunde con los televisores LCD, dado que vistos desde afuera son muy similares, en realidad se trata de dos tecnologías totalmente distintas.

La principal característica de una televisión de plasma y la que atrae a la mayoría de los compradores es justamente el aspecto estético que tienen estas pantallas. El grosor de una pantalla de plasma es de apenas 10 cm, lo que lo hace apto para ser colocado en casi cualquier espacio y en la inmensa mayoría de los muebles de salón que se montan en la actualidad. Estos televisores ofrecen incluso la posibilidad de ser colgados en la pared, por lo que se hace innecesaria la presencia de mobiliario específico para sostener la televisión y se gana mucho espacio además de quedar estéticamente muy bien.

En cuanto al tamaño, éstas varían notablemente, pudiendo ser relativamente pequeñas o inmensamente grandes en función de lo que desee el comprador. Por ejemplo, se puede tener una buena calidad de imagen en una pantalla de plasma de 19 pulgadas, aunque cuanto más grande sea la pantalla, mayor resolución y calidad de imagen tendrá. El tamaño de la pantalla se calcula midiendo la distancia que hay entre la esquina superior derecha y la inferior izquierda de la pantalla y se mide en pulgadas, porque la tecnología se perfeccionó en Estados Unidos, en donde utilizan esta unidad de medida. El tamaño de 32 pulgadas es uno de los más adecuadas y uno de los que ha tenido mayor aceptación, aunque existen pantallas de plasma de más de cuarenta pulgadas.

Además, por ley, todas las televisiones que se fabrican en la actualidad llevan incorporado un sintonizador de TDT, ya que muy pronto todas las emisiones digitales, desapareciendo el formato analógico tradicional. Este hecho ayudará a potenciar todavía más a las televisiones de plasma, que junto a los de pantalla LCD, se están haciendo rápidamente con el sector.